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La bolsa de pan: la gran olvidada

Publicado Por: En: Blog de bolsas En: miércoles, enero 18, 2017 Comentario: 0 Golpear: 282

¿Recuerdas las bolsas de pan que se usaban hace años? Seguro que formaron parte de tu infancia. La realidad es que antes se comía otro tipo de pan que merecía la pena ser guardado en una bolsa ya que, según cómo fuese el pan, podía conservar buena textura y buen sabor durante varios días.

Los orígenes y la actualidad

No nos referimos al origen del pan o de la bolsa de pan: son orígenes inciertos, muy lejanos en el tiempo y que no aportan a lo que nos ocupa. Los orígenes a los que nos referimos son esos tiempos en que las cosas no eran de usar y tirar, porque tenían valor. La bolsa del pan tenía un valor, y el propio pan tenía más valor que ahora.

Nuestra alimentación ha ido cambiando: se ha hecho más variada, tenemos acceso a una cantidad increíble de alimentos, procesados y sin procesar.

Esta variedad tiene sabores muy acentuados, más que las comidas sencillas con las que contábamos y, sobre todo, con una publicidad pasmosa en cuanto a cantidad. Unido todo al abaratamiento de los costes de los alimentos procesados con respecto a los artesanales, ¿qué tenemos? Alimentos tradicionales de calidad caen en el olvido. Tal vez sus sabores son más sencillos, pero puros, y el alimento en sí, más saludable; seguramente son más caros en cuanto a dinero, y también en cuanto a tiempo invertido en elaborarlos, pero merece la pena.

¿Y el pan?

Compramos pan de supermercado, que está medio hueco, que no sabe a nada, que al poco rato de haberlo comprado está duro, o tal vez correoso y, ¿para qué guardar lo que ha sobrado? A veces que lo guardamos porque nos da pena tirarlo: va a una bolsa de plástico que no hace sino empeorarlo.

¿Qué podemos hacer frente a este panorama? Desde luego que lo primero sería hacer nuestro propio pan o comprarlo en una panadería decente. Recuperar esos sabores, texturas y sus propiedades, merece la pena. Son placeres cotidianos que marcan la diferencia.

¿Y después? El pan que nos sobre, esta vez sí, lo guardamos. En nuestra bolsa de pan de tela, el pan conservará sus propiedades por más tiempo.

La cultura del pan, bien merece que escribamos más sobre el tema. ¡Hasta la próxima!

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